Estupefacción y miedo en Malasaña tras la agresión homófoba: Aquí no había ocurrido nunca algo así"

Actualizado: 11 mar


Una calle de Malasaña, el barrio madrileño donde se produjo la agresión homófoba del pasado domingo.

Malasaña lleva años siendo símbolo de la gentrificación del centro de Madrid y uno de los hervideros nocturnos de la capital. Cuando cae el sol, los comercios de ropa de segunda mano, los estudios de tatuajes y las tiendas de discos de vinilo dejan paso a un enjambre de pequeños locales de ocio nocturno.


Sus vecinos, entre los que se encuentra una nutrida comunidad LGTBI -el barrio está junto a Chueca, el epicentro del Orgullo Gay en Madrid- han asistido a todo tipo de desmanes nocturnos, pero nadie recuerda algo como lo ocurrido el pasado domingo: una agresión de un grupo de encapuchados a plena luz del día. A la víctima, un joven de 20 años, le grabaron con una navaja la palabra “maricón” en el glúteo.


"Me enteré por redes sociales y me sorprendió mucho porque este barrio siempre ha sido muy diverso, muy plural, estamos muy pegados a Chueca, los balcones están llenos de banderas arcoiris, el mío está lleno de banderas arcoiris”, declara, con las bolsas de la compra en la mano, Jorge Blanchard, un hombre gay de 38 años que lleva ocho viviendo en Malasaña.

La agresión, según denunció la víctima, tuvo lugar a las cinco de la tarde. Se desconoce el punto exacto, pero los vecinos lo han identificado en el entorno de la plaza del Dos de mayo. Este amplio espacio y sus calles aledañas están repletos de terrazas de bares y suelen estar abarrotados un domingo por la noche.


"Supongo que irían sin capucha y se la pondrían justo cuando le cogieron", especula un vecino del barrio que habla con dos amigos en la vecina plaza de San Ildefonso. Uno de ellos, Adrián, admite que no pudo creer la noticia cuando la escuchó: "Es muy raro que esto lo haga un grupo tan grande, en plan organizado, y que nadie les viera ni les escuchara gritar".


Su pareja, Jonatan, asegura que nunca se han sentido “en peligro” en el barrio y que Malasaña es, en general, un barrio más seguro que el vecino Chueca.


Incógnita sobre la identidad de los agresores


Nada se sabe de la identidad de los agresores. Iban en grupo, vestidos con sudaderas negras, llevaban mascarilla y abordaron a la carrera a la víctima cuando entraba en su portal al grito de “asqueroso”, “come mierda” o “maricón”. La Policía se encuentra recopilando información de testigos y vecinos y analizando las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona para identificar a los responsables.


Álvaro camina por la calle del Dos de Mayo empujando un carrito de bebé. Tiene 42 años y lleva cinco en Malasaña. Cuando se enteró de la noticia, asegura que le dieron ganas "de matar a los ocho".


Para él, la identidad de los agresores no deja lugar a la duda: "En esta zona no había ocurrido algo así, pero toda la vida ha habido nazis y gente de esta y, ahora, se sienten más legitimados para salir a la calle a dar rienda suelta a su mierda", declara. "Esto ha sido organizado, tú no te pones una capucha porque alguien te ha dicho algo en la calle de atrás".


El hecho de que una agresión de este tipo haya ocurrido en Malasaña, una zona generalmente considerada segura por el colectivo LGTBI ha generado una conmoción que se suman a la vivida tras el asesinato de Samuel Luiz en A Coruña el pasado 3 de julio.

Una "ola de agresiones"


El Movimiento Marika Madrid ha convocado una concentración para este miércoles a las 20 horas en la Puerta del Sol, mientras que las organizaciones COGAM y KIF-KIF han convocado para este sábado otra, a las 19.00 horas, también en Sol bajo el lema "Nos están matando".


Desde COGAM enmarcan el ataque de Malasaña en la "ola de agresiones" que está sufriendo este colectivo desde hace "cuatro años". "Se han cuadriplicado nuestras atenciones. Queremos manifestar el apoyo a las víctimas y exigir a las autoridades que denuncien los discursos de odio", declaró el martes Ronny de la Cruz, portavoz de la asociación.


Dadi acaba de mudarse a Malasaña hace dos días y dice estar "acostumbrada" a noticias como la de la agresión del domingo.


"No he sentido miedo, lo que pasa es terrible, pero no es algo nuevo"


Dadi, una joven transexual que se mudó a Malasaña hace apenas dos días, pasea con su perro por la calle Espíritu Santo. "No he sentido miedo, lo que pasa es terrible, pero no es algo nuevo", declara. "Te acostumbras a ver estas noticias día a día. A veces no sabes si es que cuando pasa algo le dan bola a este tema o si realmente están aumentando las cifras de agresiones".


Blanchard, el vecino que cargaba con su compra, sí sintió miedo al conocer la agresión, pero no piensa cambiar su forma de vida: "No voy a tomar ningún tipo de precaución y creo que no hay que hacerlo. No creo que sean hechos aislados ni puntuales, la LGTBIfobia es algo patente ahora mismo en esta ciudad, pero precisamente la manera de combatirla es estar ahí, sin ningún tipo de miedo, enfrentandote a ello cada día más".


Fuente: 20minutos.es


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